E nero siempre ha sido para mi, un mes insulso en el tema fotográfico. Será porque se viene de una época de excesos y tenemos la mente en otra cosa. Atiborrados de azúcares pensamos en cómo quitarnos los kilos que sobran y pasamos más tiempo con el chándal que con la cámara. Conforme pasan las semanas la situación se invierte, volvemos a dejar en el armario el traje de deportista y rescatamos el de paseante con cámara en mano. Si a lo de paseante con cámara en mano, le sumamos el poder viajar tranquilamente, pues resulta que el placer se multiplica. Y por viajar me refiero a lo que se hacía antes de marzo del año pasado, no los viajes de ahora que son un parche y vas con el alma en vilo. La playa es unos de los lugares que más me gusta, pero no para ir con la sombrilla, sino para encontrar fotos. La costa fuera de la época veraniega es una gozada por clima, ambiente, luz... Un paseo por la playa en enero es una pasada. Por lo menos para mi. Aunque no "playeo" todo lo que me g...